Mostrando entradas con la etiqueta Hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hijos. Mostrar todas las entradas

18.11.14

El rosado y el celeste en tiempos de homogeneidad.

 Comienzo diciendo que a mis 27 años mi círculo de amigos cada día se integran al mundo de la paternidad. Yo ni siquiera tengo mascota y tenemos la misma edad.

Que nazcan sus hijos, como decisión o casualidad, me ha llevado a pasearme por distintos espacios totalmente desconocidos y jamás frecuentados para mí. Huyendo de la posibilidad maternal, evadía constantemente la sección infantil hasta que empezaron a llegar sus críos al mundo. No pensé que ese momento llegaría. Pero por ahora me agrada que sean sus hijos y no los míos. No voy a entrar en el debate del por qué aún no me llega el instinto materno, puesto que me siento aún un tanto inmadura y fuera de las convenciones sociales para serlo… de acuerdo, argumenté de igual forma.

Y llegaron las primeras notificaciones (por suerte no por Facebook o cualquier otra red social) en vivo y en directo y otras en forma de secreto -y a pesar de mi felicidad por ellos- no podía gritarlo a los cuatro vientos. Fue así como comienzan los "baby shower", no sé por qué se llaman así, esa costumbre de instaurar el inglés al vocablo español, porque podríamos llamarlo en ese idioma, pero quizás suena feo decir: "La ducha del bebé" (o no significa eso? quién lo inventó?, whatever… perdón, lo que sea). Los "baby shower" son las celebraciones previas al nacimiento del infante, en los cuales regalamos a los padres diversos insumos que le sean útiles al bebé desde su nacimiento hasta el año (quizás), no sé si podríamos hacernos cargo hasta sus 15 años, o sí, vamos a ver. Y es una instancia entretenida, vemos los gustos que tenemos para regalar y puede que el comprar algún artículo para un bebé sea una oportunidad para situarnos por un momento en el lugar de la paternidad y/o maternidad.

Entonces me preparo para entrar en las secciones infantiles. Y ahí me pierdo, entre tanto juguete y tantas cosas nuevas que se inventan para ese rol y me descoloco. Es un mundo totalmente desconocido y totalmente estimulante o estresante. Descanso, pienso y vuelvo a recorrer. Pienso en regalar algo entretenido, algo que le dé al bebé nacido una identidad particular, una identidad que yo creo puede contribuir a su futuro. Pero ¿qué me ocurre? quiero comprarle vestimenta y sólo me encuentro con dos tonalidades: el rosado y el celeste. Cómo es posible que en nuestros tiempos sigamos determinando a los bebés en su género por dos colores tan limitados y tan cliché. Personalmente aborrezco los dos colores. No los utilizo en mi vida diaria y si alguna vez me vistieron con rosado, ha sido una etapa que he olvidado. Me ofusco, me enojo con los diseñadores, porque si hoy me visto de negro, eso no me hace menos mujer y más masculina.

Es entonces cuando estoy con las "prendas" en la mano, las miro con recelo y me niego a vestir a los hijos de mis amigos con ambos colores. Los determinarán de por vida. Como si no fuera suficiente mirar a los bebés y darte cuenta inmediatamente que algunos son mujeres y otros hombres. ¿Por qué entonces tenemos que rectificarlo con la ropa? Si le compro a la mujercita algo celeste ¿la estaré determinando para que la confundan? No me parece, pero es que muchas tiendas no me ofrecen más opciones. Si al final el que decide como vestirla son los padres y creo que los padres de hoy quieren alejarse de esa estructura.

Yo me considero lo menos rosada que hay, y confieso que siempre desee salirme de esa regla. Y a pesar de que en mi infancia jugué mucho con muñecas, admito que siempre me gustaron los autos, que siempre me interesaron los Legos o jugar a la autopista o al Super Nintendo (soy del 90) o me gustaba inventar experimentos. Pero al parecer eso estaba vetado porque "las niñitas juegan a ser mamá y los niñitos a los autitos". Entonces concluyo, que jugué tanto a las muñecas que la maternidad se ha alejado de mí porque con ellas viví desde chica lo que significaba mudarlas, darles de comer, cargarlas en los brazos o llevarla a jugar con otras muñecas.

El rosado y el celeste en tiempos de la homogeneidad puede estar bastante pasado de moda. Por lo mismo les advierto a mis amigos, que NO, no les compraré a sus bebés nada que posea esos colores y/o que determine su género sólo por cómo luzcan. Por suerte he podido conocer otros lugares donde las calaveras o los Rolling Stones, o Los Beatles o el Animal Print están presentes en los atuendos y accesorios infantiles y así mismo les agradezco que gocen de los excéntricos regalos que esta tía les ofrece. Entréguele a su hijo o hija una identidad particular (que responde a la de los padres) y luego vea cómo se sorprenderán, puede que luego de eso, sólo usen rosado o celeste en su vestir.

ADVERTENCIA: Si el rosado y el celeste no están presentes en la vida de estos críos, no quiere decir que el día de mañana estarán determinados por el color que usaron en la infancia. Así que, cumpla mi deseo frustrado y si a su hija le gustan los autitos, CÓMPRESELOS!

FOTOS: Tienda "Rockeritos" ubicada en Los Dos Caracoles de la comuna de Providencia.