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29.11.14

La rehabilitación no es sólo para afecciones físicas, sino que sociales.

En tiempos de "unidad" y "solidaridad" con los "compatriotas" chilenos que "nos" necesitan, llama la atención que el "extender el brazo" a quienes necesitan rehabilitarse sea sólo para un lado.

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Lo ocurrido con el chico "ladrón", que fue fatídicamente humillado y vejado en plena vía pública de Santiago es un hecho que merece rehabilitación por ambos lados. Convengamos que lo que él hizo está mal. Claro, robar a alguien indefenso como un abuelo no es digno de un ser humano. Pero ambos son vulnerables y ambos son vulnerados. El abuelo por ser mayor de edad y encontrarse en desigualdad de condiciones para defenderse, pero el segundo es parte de lo que como sociedad estamos "criando", jóvenes sin oportunidades, que crecen en un ambiente en donde es una necesidad más que una "choreza" y no se le dan las herramientas para aprender que eso no debiese hacerse. Por otro lado, no se le entregan las posibilidades para asegurarle un presente y un futuro que le permita sentirse parte de esta sociedad que a la vez nos vulnera a todos.

Porque si de "exponer" y "empelotar" a alguien se trata, desnudemos a los ladrones más poderosos de este país, desnudemos y rehabilitemos a quienes día a día nos meten el dedo en el ojo con sus vejaciones en tanto nos relegan a los más serios abusos sociales que vivenciamos día a día. O nos van a decir que no debemos desnudar o rehabilitar a las AFP, a esos políticos que con un descaro buscan y encuentran las maneras de hacerse millonarios en nuestra cara, cuando hay muchos que no calentamos el asiento y que trabajamos 24 horas los 7 días de la semana para conseguir unos pesos que nos permitan vivir o sobrevivir dignamente, o a esos seres dueños de algo que pagan míseros pesos a sus trabajadores y los mantienen bajo malas condiciones laborales, y hay tantos más (en Chile la lista es interminable). 

Pero nosotros tenemos tanto derechos como ellos, es sólo que ellos tienen el poder para otorgárnoslos, pero no lo hacen. Muchos no vestimos traje y corbata o andamos con zapatos altos decidiendo y manejando el futuro de los chilenos. Si desnudar y humillar públicamente es el show, miremos más para arriba y no tan para abajo, si quienes se visten bien y muestran una "bella" imagen también son ladrones. Es sólo que su mecanismo es más "polite", un secreto a voces y nos volvemos pasivos al no ser capaces de ir a sus oficinas en los pisos más altos de los horrendos edificios, para darles unas cuantas palizas y "enseñarles" lo que como sociedad exigimos.

Lo que se hizo con ese chico es vergonzoso y lo que menos tiene es ser un "acto heroico". Pero es fácil vanagloriar a quienes han "vengado" la integridad de un adulto mayor a costa de la humillación social. Pero el poder corrompe y creerse superiores por atraparlo y exponerlo como un "mal social" que merece ser castigado no nos corresponde a los civiles. Vamos y golpeemos y amarremos a un poste a quienes manejan la justicia y no entregan sanciones adecuadas y posibilidades  reales de reinserción, de tener la oportunidad de rehabilitarse y de enseñarles los valores que creemos olvidados, porque cuando la sociedad se siente con el sitial para "enseñar" de esa manera, el mecanismo de la tortura vuelve a aparecer como una solución errada. ¿No aprendimos ya con lo que ocurrió en Chile? El tema vuelve a aparecer y clarifica que no está solucionado, que no hemos aprendido nada y que como seres humanos volvemos a caer.

¡Hasta cuándo, Chile! Creemos que la rehabilitación es sólo para los de la Teletón (espectáculo televisivo del que no opinaré) Pero no es posible que no se reflexione al respecto. Rehabilitarnos es nuestro deber, tener conciencia de a quiénes sí debiésemos "humillar públicamente" merece la pena destacar. Una afección física es tanto o más importante como una social o mental. Y si juntáramos esos mismos millones televisivamente para construir espacios para que los más vulnerables puedan sentirse parte de algo, si construimos espacios que permitan el desarrollo humano de quienes lo están perdiendo. Si construimos centros de rehabilitación con herramientas más allá del castigo podríamos mejorar a "todos" los chilenos. Seguimos retrocediendo y apedreando a los errados. 

No digo que esté bien el acto del robo, pero sí digo que volver al castigo público de esa manera es un acto que habla más mal que bien de nosotros.
No necesitamos 27 horas de amor, una televisión farandulera ni unos pocos pesos de nuestros propios bolsillos para decirnos que somos solidarios y que trabajamos por un país mejor. El año tiene 12 meses, 365 días y 24 horas diarias para HACER ALGO. Es sólo que parece que no queremos. Volvemos a intentar sólo "mostrar" más que "reaccionar". Si para estos eventos "somos todos", ya pues, de verdad seamos todos.